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miércoles, 12 de febrero de 2014

Me han despedido. El principio de un comienzo (III)

Cuando estamos deprimidos, la preocupación nos impide ponernos manos a la obra.
Mucha gente no consigue superar esta fase de conductas depresivas y les lleva a una depresión de verdad. 
¿Qué hay que hacer para avanzar?
Estar activo, activo y activo. Salir de ese sofá o esa cama que ya tiene nuestra forma, salir de casa, caminar, apuntarse o realizar aquello que siempre has querido y nunca has podido por el motivo que fuera, lo que sea, pero si no lo haces sólo ganas más excusas, quejas y el tiempo sigue sin esperarte a que te reenganches a él. La vida se pasa mientras estas quejándote, y que yo sepa el futuro, el éxito, no te viene a la puerta de casa. Sin acción no hay resultados.
Gracias a salir de casa, de moverme, de estar en modo “acción”, hoy estoy escribiendo estas líneas y el blog, sigue siendo una realidad. Sí, hay días en que es más difícil; pero esos días, si avanzas, el logro es mayor.
He acabado aceptando esta última fase, no tengo trabajo y las situaciones no son muy halagüeñas, pero estoy convencida que yo voy a crear mis propias circunstancias. Que nada ni nadie va a decirme que no puedo conseguir descubrir mis verdaderos talentos, eso que me motiva de verdad en la vida, que voy a descubrir para que he venido a este mundo. Voy a aprovechar el momento, la situación. Y aquí estoy.
Son momentos difíciles, lo sé, no voy de iluminada. Pero si estás en paro como yo, déjate de decirte que eres un parado, desempleado o cosas peores, eres una persona. Valórate por lo que vales, que es mucho. Déjate de compararte con los demás porque tengan trabajo y tú no (seguro que vales mucho más que algunas personas que si trabajan). Y sobre todo vales no por lo que tienes sino por lo que  eres y, eres una persona que está en un impase (en un bache), que tienes mucho potencial y alguno sin descubrir, asi que te invito a que lo hagas, vive.
No eres un parado, eres un ser increible, una persona que deja de lado las valoraciones externas porque tu dignidad está dentro de ti, no fuera. Lo que digan los demás está de más.


viernes, 7 de febrero de 2014

Me han despedido. El principio de un comienzo (II)

Después de la ira, viene la Negociación. Para mí algo totalmente inútil. Son las frases tipo... “Mira, hablaré con ellos, trabajaré la mitad del tiempo, ¿pero por qué a mí? Habían dicho que estaban muy contentos con mi trabajo, haré lo que sea”. Nuestro sueño es que se produzca un resultado positivo, pero en muchos casos es imposible. El despido ya ha sido decidido mucho antes y es de forma irreversible. Por eso, es inútil.
Intentamos poner nuestras manos, con la intención de que el “agujero” abierto, se cierre, pero es algo ya imposible. Por desgracia ha ocurrido, así que no le demos más vueltas. Dicho de otra forma, no sirve de nada actuar como una avestruz.
El siguiente paso es la Depresión.
En estos momentos, vienen a la mente preguntas del estilo: ¿a dónde voy yo?, es imposible encontrar trabajo, mejor quedarme en la cama y ver el mundo pasar, no voy a ser capaz de conseguir algo, no voy a intentarlo más, ¿para qué? ¿para qué me den más excusas, más batacazos, más mentiras?...
Me digo de todo y yo, la primera. En algún post lo he dicho, estuve una temporada en la que me sentía muy deprimida, con algunos pensamientos que me rondaban, digámoslo así, no muy positivos. Pero ahora puedo decir que, el problema esta en los pensamientos, estar en un círculo vicioso, mis pensamientos me hacían tener unos sentimientos nada positivos, que conllevaban a una conducta errática, desmotivada, era la pescadilla que se mordía la cola... Me he convencido de lo que tengo que hacer... lo que hay que hacer, interiorizar, es aceptar la nueva situación y ponerse en marcha, reinventarse.No voy a morir.



 


viernes, 17 de enero de 2014

La falta de metas importantes y su relación con el aburrimiento



El aburrimiento se define como un estado emocional desagradable que se produce cuando deseas estar implicado en una actividad satisfactoria pero no consigues hacerlo. En ocasiones, el aburrimiento es un signo de depresión.

El aburrimiento tiene un aspecto positivo; me indica que necesito hacer cambios y me empuja a aprender algo nuevo, explorar el mundo que me rodea, experimentar y ser creativa. Este aburrimiento me indica que necesito ampliar mis fronteras, salir de mi mundo habitual en busca de algo nuevo y diferente, romper mi rutina. El aburrimiento debería empujarme a perseguir sueños o metas que pienso que no están a mi alcance y salir en busca de algo mejor.

Es decir, como cualquier otra emoción que puedo sentir, el aburrimiento es también una guía que me muestra lo que está sucediendo dentro de mí y los cambios que necesito hacer.

A veces, cuando no encuentro nada que hacer, es porque no estoy buscando en la dirección correcta, sino que estoy limitándome a buscar algo que hacer tan solo para pasar el tiempo, para "matar el aburrimiento". Es decir, lo que hago en estos casos es tratar de implicarme en actividades que no tienen ningún valor en sí mismas, que apenas me aportan nada más que hacerme pasar el rato.

Cuando espero no aburrirme recurriendo a este tipo de actividades, necesito estar buscando continuamente cosas nuevas que hacer, porque se trata de actividades muy a corto plazo, de las que me canso enseguida. Por ejemplo, puedo entretenerme viendo un capitulo de mi serie favorita, pero ¿qué hago luego?... ¿ver otro capítulo, y otro más?... seguramente no me apetezca estar todas las noches viendo la serie, día tras día. En cambio, debería decidir hacer algo más, porque me gusta y deseo hacerlo, seguramente, sería altamente probable, que se me pasara el tiempo sin darme cuenta, sin cansarme sin aburrirme. 

Encontrar una actividad que no es un simple entretenimiento pasivo, sino que es algo activo, creativo, productivo, implica; primero, autoconocerse y, segundo, aprendizaje y una mayor implicación y participación por mi parte, hay que dejar la desidia a un lado, esa emoción que no me deja avanzar. Tengo que encontrar el tipo de actividad/des que hagan que no me aburra. 

La interpretación final es, que si me aburro con facilidad, tengo que dejar de buscar simplemente entretenerme, pasar el rato o matar el tiempo, y buscar una meta más importante, que implique cierto nivel de dificultad, de aprendizaje, que suponga un reto a superar. Aprender cosas nuevas es uno de los mejores modos de no aburrirse, así como implicarse en actividades más complejas que las que sirven de mero entretenimiento, como… ¿cómo qué? y aquí, es cuando me entra la desesperación.

martes, 7 de enero de 2014

Recuperar la ilusión



Es una frase hartamente repetida: ‘necesito recuperar la ilusión’. Cuando parece que las cosas van mal, la rutina me atenaza y entro en un ritmo de vida en el que el aburrimiento, los problemas y las dificultades me asedian, necesito recuperar la ilusión. 

Recuperar la ilusión es una especie de argumento o una pócima de magia doméstica que utilizo para intentar salir de un bache personal (o colectivo). En cierta manera puede convertirse en un recurso fácil que me puede impulsar hacia algún lugar, pero que no sé qué es ni cómo es ni cuándo se da. En realidad, podría ser un espejismo y no ser nada.

Sin duda, la ilusión por las cosas me hace fuerte en el camino diario. Ver en el futuro cierta esperanza me permite movilizar el presente y revolucionarme positivamente. Es esa revolución interior de desear, aún sin saber los detalles de lo que quiero conseguir, lo que me permite andar sin cansarme, perseguir el objetivo superando las adversidades o alcanzar cualquier meta con mis fuerzas, aunque éstas no estén intactas.

Pero al ser la ilusión una esperanza —la mayoría de las veces infundada—, puede inducir a error…, como confiar excesivamente en la suerte… para que se dé la ilusión es necesario tener ciertos aspectos claros, dicho de otra manera, a mi entender, una ilusión sana necesita unas motivaciones sanas, una vida ordenada y unos propósitos saludables.

Entre algunos de los aspectos destacaré dos que inciden en lograr una buena ilusión, primero; hay que ordenar moralmente la vida (sin un mínimo orden en aspectos básicos, como la familia, la actitud esforzada o simplemente los horarios, recuperar la ilusión es un espejismo, porque serán esperanzas sin una base cierta), y segundo; observar si la falta de estímulo se debe a una incipiente depresión o vivir en un ambiente de encarcelamiento tanto profesional y ambiental como emocional. Episodios de depresión, ya sea temporal o permanente, aleja determinantemente la ilusión por la vida, por las cosas o por la cotidianeidad, en definitiva, por todo. 

Muchas personas que se quejan de falta de ilusión están afectadas por situaciones de depresión que condicionan el presente y el futuro. Identificar si existe depresión es un primer paso porque tratarla convenientemente puede influir en la recuperación de la ilusión y dejar de lado a la desidia existencial.


Yo ya he visualizado algunas ilusiones que voy a poner en práctica. Empiezo mi autotratamiento.