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martes, 2 de septiembre de 2014

Reflexión

Esta tarde me quejo de mi confusión, pensareis que no es propia de mi edad, de la oposición entre lo que la gente espera de mi y lo que quiero yo misma.

Lo defino como la tensión de los opuestos. La vida es una serie de tirones hacia atrás y hacia delante. Quieres hacer una cosa pero estás obligado a hacer otra diferente. Algo te hace daño, pero tú sabes que no debería hacértelo. Das por supuestas ciertas cosas, aunque sabes que no deberías dar nada por supuesto.

La tensión de los opuestos es como una goma elástica estirada, "como las de pollo" y la mayoría de nosotros vive en un punto intermedio. 

También, lo comparo, salvaguardando distancias, a un combate de lucha libre, sí, efectivamente, la vida podría describirse así; ¿qué bando gana?... gana el bando que tú dejas ganar.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Me han despedido. El principio de un comienzo (III)

Cuando estamos deprimidos, la preocupación nos impide ponernos manos a la obra.
Mucha gente no consigue superar esta fase de conductas depresivas y les lleva a una depresión de verdad. 
¿Qué hay que hacer para avanzar?
Estar activo, activo y activo. Salir de ese sofá o esa cama que ya tiene nuestra forma, salir de casa, caminar, apuntarse o realizar aquello que siempre has querido y nunca has podido por el motivo que fuera, lo que sea, pero si no lo haces sólo ganas más excusas, quejas y el tiempo sigue sin esperarte a que te reenganches a él. La vida se pasa mientras estas quejándote, y que yo sepa el futuro, el éxito, no te viene a la puerta de casa. Sin acción no hay resultados.
Gracias a salir de casa, de moverme, de estar en modo “acción”, hoy estoy escribiendo estas líneas y el blog, sigue siendo una realidad. Sí, hay días en que es más difícil; pero esos días, si avanzas, el logro es mayor.
He acabado aceptando esta última fase, no tengo trabajo y las situaciones no son muy halagüeñas, pero estoy convencida que yo voy a crear mis propias circunstancias. Que nada ni nadie va a decirme que no puedo conseguir descubrir mis verdaderos talentos, eso que me motiva de verdad en la vida, que voy a descubrir para que he venido a este mundo. Voy a aprovechar el momento, la situación. Y aquí estoy.
Son momentos difíciles, lo sé, no voy de iluminada. Pero si estás en paro como yo, déjate de decirte que eres un parado, desempleado o cosas peores, eres una persona. Valórate por lo que vales, que es mucho. Déjate de compararte con los demás porque tengan trabajo y tú no (seguro que vales mucho más que algunas personas que si trabajan). Y sobre todo vales no por lo que tienes sino por lo que  eres y, eres una persona que está en un impase (en un bache), que tienes mucho potencial y alguno sin descubrir, asi que te invito a que lo hagas, vive.
No eres un parado, eres un ser increible, una persona que deja de lado las valoraciones externas porque tu dignidad está dentro de ti, no fuera. Lo que digan los demás está de más.


martes, 10 de diciembre de 2013

La honestidad



Es aquella cualidad humana por la que la persona se determina a elegir actuar siempre con base en la verdad y en la auténtica justicia (dando a cada quien lo que le corresponde, incluida ella misma).

La honestidad es aquel que no toma nada que no le pertenezca, no oculta nada, se ve en la transparencia de los actos cotidianos, tiene el coraje para decir siempre la verdad, no hace cosas que dañen a los otros, obra de forma correcta y clara.

 

Ser honesto es ser real, acorde con la evidencia que presenta el mundo y sus diversos fenómenos y elementos; es ser genuino, auténtico, objetivo. La honestidad expresa respeto por uno mismo y por los demás, que, como nosotros, "son como son" y no existe razón alguna para esconderlo. Esta actitud siembra confianza en uno mismo y en aquellos quienes están en contacto con la persona honesta. Así podemos identificar a una persona honesta.

Las acciones que debemos poner en práctica para ser honestos es ser honrados, honorables, auténticos, transparentes, sinceros, francos, valientes...

Si queremos ser honestos conozcámonos más a nosotros mismos, expresemos sin temor lo que sentimos o pensemos siempre con respeto, no perdamos de vista la verdad, cumplamos nuestras promesas, luchemos por lo que queremos jugando limpio y no hagamos cosas que dañen a nuestra familia, nuestra institución y nuestra patria sólo por nuestro bienestar personal.

Hay que tomar la honestidad en serio, ser conscientes de cómo nos afecta cualquier falta de honestidad por pequeña que sea… Hay que reconocer que es una condición fundamental para las relaciones humanas, para la amistad y la auténtica vida comunitaria.

Ser deshonesto es ser falso, injusto, impostor, un fraude. La deshonestidad no respeta a la persona en sí misma y busca la sombra, el encubrimiento, es una disposición a vivir en la oscuridad. La honestidad, en cambio, tiñe la vida de confianza, sinceridad y apertura, y expresa la disposición de vivir a la luz, la luz de la verdad.

Está presente en nuestra vida cotidiana cuando... se ve cuando se miente, se roba, se engaña, se hace trampa. Esta es la reflexión en relación a la pérdida de un libro electrónico, quien lo tenga se engaña a sí mismo y a los demás porque lo ha conseguido de una manera incorrecta, carece de honestidad.


martes, 15 de octubre de 2013

No es contar "batallitas"



Me estoy dando cuenta de que en estos días me siento especialmente sensible ante algunas cosas que me rodean... aquí os dejo un texto de reflexión.

Escuchar contar historias, vivencias y sucesos pasados en los que uno mismo se presenta como protagonista destacado, es un placer... mientras uno habla apasionadamente de su vida ya lejana, yo escucho con atención, aprendo. Aprovecho ese instante para empaparme bien de la belleza del relato que se explica con ingenio… con músculo… con el corazón… a veces sólo pretende distraer y transportar a un tiempo pasado… ése que yo no he conocido y que me gusta conocer.. ése que no he vivido y me gusta vivir… una y mil veces si hace falta.

Los jóvenes (y no tan jóvenes) caemos en la tentación de pensar que contar episodios peregrinos o de repetirlos es algo que te ocurre en la vejez y que no deja de ser un “coñazo”... pero a mi me fascina pensar que, en el fondo, disfruta reviviéndolos, es su vida, a veces, amena, otras sabia, otras sorprendente, otras geniales… otras de prodigiosa memoria… No todo el mundo tiene un pasado de cine, yo la primera de la lista, pero, precisamente, los mayores de hoy son protagonistas de episodios de la vida de antaño tan reales que, a veces, superan la ficción.

Es una pena que los jóvenes (y no tan jóvenes) se pierdan tanta riqueza, tanta emoción, tanto glamour en directo, por fiarse de una etiqueta equivocada... ellos han sido, son y serán siempre interesantes.

No pertenezco al club “veteranos no pintáis nada”. No renunciéis nunca a vuestro derecho intangible de hablar (y de ser escuchados).